miércoles, 7 de septiembre de 2011

Punto final.

No te mereces ni una de mis palabras. Ni una de mis lágrimas. Ni mis risas. Ni siquiera te mereces mis miradas. Nada mio. NADA.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Show.

Si mañana se acabara el mundo, no dudaría ni un sólo segundo en pasar este último día contigo. No sé si mañana acabará, pero por si acaso, no quisiera desaprovechar ninguno de los momentos a tu lado. Y, sin embargo, creo que la última persona con la que tú pasarías tu último día aquí sería yo. Demuéstrame que me equivoco. No lo hagas con palabras. Lo quiero en acciones. Quiero ver que me deseas como lo hago yo. Que me comes con los ojos y que no existe nadie más. No existe nada que pueda apagar lo que un día hubo. O hay. En mi te aseguro que sigue estando esa llama. Incluso, mucho más encendida. Demuéstrame que no tengo ni idea. Que no se me debería pasar por la cabeza que no quieres verme. Que no quieres estar conmigo. Que no quieres disfrutar ni un minuto de mi. De mi presencia contigo. Demuéstramelo. Di si o no. Pero no digas a medias.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Smile.

No sé lo que es. No sabría decir si es real. Tampoco sé si empieza o acaba. Si va o viene. No sé como llamarlo. No sé si es blanco o negro o un gris casi claro o casi oscuro. Ni idea de si es bueno o malo. Ni si es verdad o mentira. No sé si cogerlo o soltarlo. No sé si me asusta o me agrada. O quizás ambas cosas. Es posible que me guste mucho más. Incluso que llegue a encantarme. No lo sé. Sólo sé una cosa, me hace feliz.

domingo, 14 de agosto de 2011

Observar. Mirar. Ver.

Y llegas a punto que ya no sabes que hacer. Lo mismo te sale todo bien, que al rato te sale todo como una putada en el ojete. Sí, así de cruda y real soy, pero para que andar con delicadezas cuando todos sabemos que es así. Pero bueno, llega un momento de desesperación máxima donde alcanzas tu más espléndido apogeo, y luego vas cayendo poco a poco, somo si todo por lo que has luchado no mereciera la pena ya. Y así somos los seres humanos, las personas. Queremos esto, luchamos por ello, y cuando lo consigues, siempre habrá algo, una milésima cosa que te haga pensar, que te haga decir, ¿es esto lo que quería realmente? O, incluso, llegas a pensar ¿era así como lo imaginaba? Soy joven y de sesera dura. Es decir, más cabezona que nada en este mundo. Y, sí. He luchado. Conseguí lo que quería. Pero ahora, no estoy segura de que aquello por lo que luchaba merezca la pena.

domingo, 17 de julio de 2011

Pasos de equilibrista.

Y es que las cosas pueden cambiar en cuestión de segundos. De repente todo lo que parecía perdido, lo ganas. Por otro lado todo lo que has ganado, lo pierdes. Solamente tienes que saber cómo afrontar tanto las derrotas como las victorias. Aprender de cada una de ellas. Que los pasos son hacia delante y no hacia atrás. Y que por mucho que luches o sufras o creas en ello, puedes fallar. Pero si no lo intentas, si no juegas, no tendrás oportunidad de ganar.

miércoles, 22 de junio de 2011

Te miro y tiemblo.

No hay más ni menos. Es lo que hay. Eso. No busques en recovecos viejos. Ni en maravillas nuevas. Busca dentro de ti. Mira a tu alrededor. Piensa. Observa. Coge información de todo. Vuelve a pensar. Recapacita. ¿Es esto lo que quieres? Bien. Al fin lo has conseguido.

domingo, 12 de junio de 2011

Tic tac tic

Inoportuna. Así soy. Así podrían llamarme.

Pero aunque no lo hicera bien. Aunque no fuera el medio. Ni el lugar. Ni el mensaje adecuado. Ni aunque nada de eso lo hiciera correctamente, tengo varias cosas claras. Una de ellas es que lo hice muy mal. Otra que me arrepiento de ello. Y por último, y lo más importante de todo, es que tengo muy claro que es lo que siento. Lo tenía claro antes. Lo sigo mantiendo ahora. Y durante mucho tiempo.

miércoles, 8 de junio de 2011

Setenta y ocho.

El nudo en el estómago, como el primer día, sigue en mi. Que cosa tan rara que después de alejarnos, de no compartir cosas ni momentos recientemente, siga ese sentimiento en mi. Ese que me da alegría y pena. Que me cuida y me enferma. El mismo sentimiento que hace que me sienta viva, y a la vez hace que me vaya muriendo poco a poco. El maldito nudo ese. O mejor dicho, nudos. Lo peor es que no son mariposas como dice la gente, lo mío son nudos. Diría que tengo setenta y ocho nudos, ni uno más, ni uno menos.  Y es que, ha pasado ya mucho tiempo y no se van. Los he intentado sacar, lo prometo, pero no quieren despojarse de mi. Y mi cabezita dice una cosa y mi corazón otra. Y aquí estoy. Aquí sigo. La misma historia de siempre. Lo mismo de todos los días.

martes, 7 de junio de 2011

Esperanza, quédate.

"Ay!" eso dice mi corazón cada vez que habla de ti. O cada vez que te ve en fotos. O te ve por la calle. O cada vez que te menciona alguien. O, simplemente, cada vez que mi corazón, mi mente, mis entrañas, mi ser, te recuerda por algo, que al fin y al cabo, es casi todo el tiempo del día. Hasta en sueños me atrevería a decir.
Es difícil y complicado todo. También es duro ver como pasa el tiempo y nada cambia. Lo peor es saber que raramente "aquello" vuelva a mi vida. Que aquella historia vuelva a nuestras vidas. Pero bueno, mi frase favorita supongo que será "La esperanza es lo último que se pierde", pues siempre me aferro a ella como la que más. Y es que, me cuesta mucho asimilar todo a pesar del tiempo. A pesar de todo lo pasado. De los te quiero y los te odio. ÉL sigue calando aquí dentro. Muy dentro. Y, aunque resulte extraño, sé que le quiero. Y, aunque siga doliendo, no puedo evitarlo. Esperanza, si te vas, habré perdido todo por lo que he luchado tanto tiempo. Si te quedas, seguiré sufriendo pero teniendo una mínima oportunidad de llegar a ser feliz.

sábado, 4 de junio de 2011

Opposite.

Mal. Bien.
Dulce. Salado.
Amor. Odio.
Feliz. Triste.
Arriba. Abajo.
Derecha. Izquierda.
Cerca. Lejos.
Blanco. Negro.
Guapo. Feo.
Perro. Gato.
Noche. Día.
Frío. Calor.
TÚ. yo.

viernes, 27 de mayo de 2011

Corre que te pillo.

Y, ¿qué pasa si te echo de menos? No tiene porqué ser malo. Peor sería que no me acordara de tí. Que lo que pasamos no fuera más que un simple paseo. Un simple entretenimiento para pasar el rato. Y, ahora, entre los días a solas y los llantos a media noche, sigo acordándome de aquellos momentos mágicos. Lo hago. Los recuerdo frecuentemente y es que, aunque duelan, a la vez me hacen sentir viva de nuevo. Me hacen pensar que lo que tuvimos fue bueno. Que a pesar de estar ahora con lágrimas cayendo por mi mejilla, me doy cuenta de lo importante que fue. Que no era consciente de lo importante que eras. Que eres. De lo que ibas siendo día a día para mi. Que creo que es amor lo que siento. Amor no correspondido que con el paso del tiempo se olvidará. O eso creía. Aunque llevo ya un tiempo así. Un largo período de tiempo. Pero mira, dicen que de todo se aprende. Y yo de esto, he aprendido a disfrutar de cada momento como si fuera el último y a no cerrar más puertas. A abrir miles de ventanas, balcones y cristaleras gigantes. Porque yo te quiero a tí, pero ¿y si hay alguien que me quiere a mi? No sé como acabara la historia. Aún así, yo seguiré luchando por ti. Hasta que un día me de cuenta que ya no merece la pena. Por si acaso, que corra el aire por mis ventanales bonitos y tú, cuando te encuentres con fuerzas, vienes y entras. Y si no quieres, no te preocupes. Estaré bien, pues es posible que ya se hayan cerrado. Puede que estén cerradas porque alguien nuevo haya querido hacerlo.

jueves, 19 de mayo de 2011

Punto.

Nadie dijo que fuera fácil. Ni tampoco que se pasaría rápido. Ni que al verte me costara a morir seguir mi mundo, como si nada hubiera ocurrido. Nadie me dijo que iba a doler. Eso ya lo sabía yo. Pasas por enfrente como si de desconocidos se tratara. Pero, de verdad, ¿no recuerdas nada de aquello? Yo lo hago a diario. Llámame loca. Es posible. Pero tampoco sabría decirte porqué sigo el camino equivocado. No es que lo siga, es que parece que no consigo encontrar otro que me saque de este laberinto sin salida. Y me agobio. Y veo que no puedo salir. Pero supongo que si me metí en él, algún día saldré. No sé cuando, ni donde, ni cómo. Pero igual que tú haces como si nada, yo también lo conseguiré hacer. Yo también sabré hacer oídos sordos. También sabré levantar la cabeza. También sabré fingir que no me importa. Lo sé. Sé que lo haré. Estoy segura.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Azul, verde, rojo, blanco, amarillo...

No finjas nunca. No temas si no eres correspondida. ¿Le quieres? Hazlo. Lánzate. Díselo con todas las letras. No tengas miedo de que salga huyendo. De que diga que estás loca o mucho peor, que confundes sentimientos. No tengas miedo de sentir lo que sientes. Nadie mejor que tú para saber que te levantas todos los días pensando en él. Que intentas no pensar en lo que estará haciendo. Si estará bien o mal. Feliz o triste. Que nadie como tú para cuidarle. Que echas de menos como te mira, de aquella forma que te hacía sentir la persona más importante del universo. Y mira si es grande el universo. O como le miras tú a él. O cómo te decía tonterías. Y las que le decías tú a él, y le salía rapidamente una carcajada de niño pequeño. Aquella risa que a tí te encantaba y se te ponía cara de boba. Las canciones en su coche. O nadie mejor que tú para saber lo que echas de menos cuando te dejaba en casa. Si, fueron pocas veces, pero eran minutos mágicos, divertidos, cariñosos. Eran minutos irrepetibles. Que nadie como tú para saber lo que se siente al verlo. Que tu estómago se muere de nervios y empieza a temblar todo y te provoca unas pulsaciones del corazón mucho más acelaradas de lo normal. Porque lo sientes dentro, muy dentro, que ese chico es especial a los demás. Que no existen príncipes azules, pero este al menos era un príncipe verde. Era tu príncipe verde. Lo que no sé es porque siempre tiene que existir un perdedor en esto del amor. No entiendo el porqué. Que tu quieras a alguien y ese alguien no te quiera a tí no significa perder, significa perder una mini batalla pero no la guerra, la guerra del amor. Las mini batallas te dan más fuerzas, aprendes de ellas y, además, te dan más madurez para enfrentarte a otra nueva batalla, para así ganar la guerra final. Por lo que, lucha. Sé feliz. No pierdas más el tiempo. Tarde o temprano encontrarás un príncipe que quizás no sea azul ni verde y sea de color marrón o rojo o naranja. Pero, y digo yo, ¿qué mas dará el color?

miércoles, 27 de abril de 2011

Aunque me resulte difícil, duro, extraño, raro. Aunque me cueste más que cualquier cosa. Aunque me quede sin aire, sin fuerzas. Aunque digan que es imposible. Aunque no tenga ganas. Siempre tendré motivos. Siempre diré que el NO ya lo tengo y voy en busca del SI. Que sé lo que se siente. Sé lo que hay. Y también sé, que si tiro la toalla en estos momentos, perderé mucho más que todo lo ganado hasta ahora.

domingo, 24 de abril de 2011

Checkmate.

No sabes. No tienes ni idea. Ni siquiera te acercas lo más mínimo a lo que se siente, a lo que intentas fabricar día a día. Una esperanza tras otra, donde las alegrías vienen y van, donde las tristezas se quedan un tiempo pero al rato vuelven con un rayito de sol que te ilumina y te dice: ¿Por qué no? Un día no sabes pero llega y aprietas fuerte los ojos por si cuando los abras no existe. No obstante seguro que te da igual que escriba esto o lo otro. Que lo grite al mundo o que me lo tatúe en la piel. Al fin y al cabo, son versiones distintas, películas paralelas donde ninguno sale ganando, pero si hay alguno que tiene que perder,ya sabes a quien le va a tocar. Dile "hola" a la gran perdedora.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Libri.

Hay libros que ya se han usado demasiado y ya no tienen el mismo significado que tenían al principio. Incluso, en mi caso particular, puedes llegar a meterlos en el fondo del cajón o mejor aún, tirarlos al fondo del mar. Luego hay otros más cortos pero que han sido muy intensos y ahí se quedaron, en el recuerdo de tu memoria, en la parte más bonita de ella. Y ahora, lo malo de esto es cuando encuentras un libro nuevo y te enganchas a él como si fuera el último libro habido y por haber en la faz de la Tierra. Y digo que es lo malo porque sigues pasando las páginas y ves que a ti te gusta, te encanta, mucho, pero éste está cansado de que sean siempre las mismas manos quien lo toca y así es como muere la magia. Por eso, por mucho que forre ese precioso libro de pastas duras para que no se estropee, por mucho que lo cuide y lo lleve conmigo como el tesoro más preciado, nada cambiará su forma de pensar. Ni aún dejando los demás libros de lado. Ni aún tirando aquellos ya pasados. Ni aún demostrándole que él es favorito. Ni aún así, la cosa cambiará.

domingo, 13 de marzo de 2011

Duele

Ya no queda nada. Siempre dicen que las personas buenas se merecen cosas buenas. Yo debo ser un demonio empedernido, pues nada de lo que hago para bien sale bien. Lo más triste es cuando dices que la esperanza es lo último que se pierde y confias en esa frase más que en ti misma. Y, de repente, la esperanza se va por el retrete. Pero no se va de forma lenta, que va. Se va de forma tan rápida que no te da tiempo a reaccionar. Que no sabes que hacer para que no se cuele por el agujero. Y cuando te has dado cuenta, es demasiado tarde.

sábado, 12 de marzo de 2011

Prince.

Él era algo. Era alguien. No sabría muy bien decir el qué. No sabría decir muy bien quién. Sé que hablabamos idiomas distintos. Y eso fue lo que hizo que el cuento acabara antes de empezar. No hubo brujas, o quizás alguna. Lo mismo hubo lobos, malvados y algún que otro ogro. El cuento no acabó bien y ahora la princesa quiere intentar escalar el castillo donde se encuentra el príncipe. Si, en este cuento, quien escala es ella, no él. Pero este cuento siempre ha sido atípico desde el principio. Por lo que, la princesa, teme lo peor, pero aún sigue escalando ese muro, intentado llegar a lo más alto, solo para que el príncipe se de cuenta que las princesas también saben lo que quieren.

viernes, 11 de marzo de 2011

ÉL

Es como cuando miras las gotas de lluvia caer por un cristal, o como una carcajada o un suspiro. Es igual que tu canción favorita. O aquella que te hace bailar y volverte loca. Es igual que sacar buena nota en un examen. O llegar a casa y tener tu comida favorita. Igual que cuando sale algo bien o, incluso, genial. Cuando te hacen un regalo sin esperarlo. Es como cuando te dicen que hueles bien. O cuando te abrazan y te hacen sentir especial. Es como aquello que tanto has estado buscando y lo has encontrado. Es igual. Todo igual. Todo, incluso tú.